Qué son las Particiones

El proceso de particionar un disco duro consiste básicamente en dividir el disco en diferentes volúmenes lógicos separados, de modo que el sistema operativo los vea como si fueran discos físicos independientes. Cada partición puede ser tratada como disco duro independiente, por lo que puede tener su propio sistema de archivos, y usarse para una finalidad concreta, ya sea ejecutar un sistema operativo, almacenar datos, etc.

Particiones

Una partición debe poseer un sistema de archivos para que el sistema operativo la reconozca. Como se puede ver en este artículo, existen multitud de formatos, y su elección dependerá del uso que le queremos dar a la partición. Si tienes un disco duro particionado, el sistema operativo se ejecutara en una de las particiones, y mostrará las demás particiones como si fuesen discos separados, cada uno con su propio sistema de archivos.

Dependiendo del formato de cada partición, puede que el sistema operativo no reconozca todas las particiones. Windows, por ejemplo, solo reconoce los sistemas de archivos NTFS y FAT, por lo no mostrará las particiones que posean un sistema de archivos diferente, como puede ser HFS+ o ext4. En Linux, por contra, la situación es diferente, y generalmente puede reconocer la mayoría de sistemas de archivos que se suelen utilizar.

Como curiosidad, los sistemas operativos modernos suelen hacer uso de diferentes particiones para diferenciar algunas de sus partes. Windows 7 y 8 mantienen dos particiones separadas, la principal, que es donde se almacenan la mayor parte de ficheros, y otra reservada para algunos archivos concretos del sistema. Asimismo, en GNU/Linux se puede optar por instalar la carpeta del usuario en una partición separada, los archivos de arranque en otra, etc.

Actualmente, la mayoría de discos duros que se venden, tanto internos como externos, ya vienen formateados y con una partición creada que ocupa la practica totalidad del espacio del disco. El hecho de venir ya con una partición, permite que más adelante, en caso de querer añadir más particiones en el disco, la tabla de particiones ya esté creada, y solo sea necesario reducir el tamaño de la partición existente para crear otras con el espacio disponible.

Qué es la Tabla de Particiones

Toda la información relacionada con las diferentes particiones existentes en un disco duro está alojada en la tabla de particiones. La tabla de particiones está alojada en una porción de la unidad física del disco, y en ella se definen el número y tipo de particiones existentes, así como las características de cada una, como el hecho de que sea arrancable o no, el sistema de archivos que posee, etc.

Existen diferentes esquemas para la distribución de particiones en un disco duro, pero los más conocidos y utilizados son MBR, o Master Boot Record, y GPT. El MBR a menudo hace referencia al gestor de arranque, y es el estándar utilizado para la tabla de particiones en los sistemas basados en BIOS. Por otra parte, GPT es otro estándar más moderno para la colocación de la tabla de particiones, y es parte del estándar EFI, que viene a sustituir a la BIOS.

MBR es el esquema de partición que se ha venido utilizando de forma habitual hasta la aparición del estándar EFI. La tabla de particiones almacena la información relacionada con las diferentes particiones primarias, y está situada en el primer sector del disco duro, esto es, en los primeros 512 bytes, y justo después del código de arranque del sistema. Como principal limitación del esquema MBR está el hecho que solo permite un máximo de 4 particiones primarias.

El esquema de particiones GPT forma parte del nuevo estándar EFI, y presenta numerosas ventajas respecto al esquema MBR, tales como el hecho de soportar hasta un máximo de 128 particiones primarias, o permitir una capacidad de hasta 256 TB en una sola partición, a diferencia del esquema MBR que solo permite 2 TB por partición. GPT sólo es compatible con sistemas operativos modernos, desde Windows Vista en adelante en el caso del sistema operativo de Microsoft.

Tienes mucha más información referente a los diferentes esquemas de particiones y sus principales características aquí.

Tipos de Particiones

Existen tres tipos de particiones claramente diferenciados. Por un lado tenemos a las denominadas particiones primarias, que son las particiones principales del disco, y aquellas que pueden ser arrancables y que, por lo tanto, pueden permitir la ejecución de un sistema operativo. El esquema de particiones MBR, el más habitual, solo permita que puedan haber un máximo de 4 particiones primarias en el disco.

Por otro lado, las particiones extendidas son en esencia particiones primarias, solo que estas pueden contener diversas unidades lógicas dentro, por lo que permiten, de alguna forma, eludir la limitación de tener un máximo de 4 particiones por unidad física. Solo puede haber una partición extendida en el disco duro, pero esta puede contener un gran numero de particiones lógicas dentro.

Las particiones lógicas son aquellas que se encuentran dentro de la partición extendida, y pueden haber tantas como queramos. Estas funcionan igual que las particiones primarias, con la diferencia de que no son arrancables, por lo que generalmente se suelen reservar para el almacenamiento de datos. La mayoría de sistemas operativos modernos permiten igualmente ser instalados en una partición lógica, pero en ese caso el gestor de arranque no podrá estar ubicado en la misma partición.

Ventajas de Particionar el Disco Duro

El hecho de particionar un disco duro permite básicamente una mayor flexibilidad a la hora de organizar tu información. Mediante el uso de particiones, podemos, por ejemplo, mantener todos nuestros datos en una partición aparte de la del sistema operativo. Esto permite que, en caso de fallo del sistema operativo, nuestros datos no se vean afectados, y sigan en la partición que hemos creado especialmente para ellos.

Además, el hecho de tener los datos personales en una partición separada de la del sistema también nos ahorra mucho trabajo a la hora de formatear el disco duro. En este sentido, solo será deberemos formatear la partición del sistema y reinstalarlo. No será necesario realizar el trabajo de copiar los datos a un disco externo, y posteriormente volverlos a mover a la nueva instalación, pues todos ellos seguirán en una partición aparte.

El hecho de particionar el disco duro, nos posibilita, además, poder ejecutar más de un sistema operativo en el mismo disco duro. En este caso, en el momento de arrancar el PC, el gestor de arranque te pedirá cual es el sistema operativo a arrancar, y arrancara la partición que contenga el disco duro seleccionado. Son muy comunes las combinaciones de arranque dual entre Windows y GNU/Linux, o entre OS X y Windows, en el caso de los ordenadores Mac.

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